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CREMA DE CEBOLLA Y BONIATO

CREMA DE CEBOLLA Y BONIATO

Ya han llegado las primeras lluvias, se van reduciendo las horas de luz y en unos días bajarán las temperaturas. Todo indica que entramos de lleno en una etapa de transformación: el otoño. ¿Y qué mejor que celebrarlo con una crema reconfortante que nos aporte todo lo que nuestro cuerpo necesita para disfrutar con salud de esta época del año?

Cada estación tiene sus propias inercias y como somos seres vinculados a nuestro ecosistema, estas inercias nos influyen aunque no seamos muy conscientes de ello porque el ruido externo no nos lo deja ver.

Os animo a que observéis de forma calmada y con curiosidad todas las transformaciones que van surgiendo en la naturaleza porque podréis entender mejor vuestros propios ritmos biológicos y estados anímicos, y también los de vuestros hijos.

De hecho, en el caso de los más pequeños, como aún están muy conectados con lo natural van fluyendo con estos cambios. Solamente necesitan que estemos atentos para detectarlos y así comprenderles mejor. Probablemente durante las próximas semanas se irán manifestando estos pequeños cambios y muchos niños estarán más cansados, con menos energía por la mañana, con ganas de estar en casa, de sentirse arropados, de que les ayudemos con los hábitos… ¡que no cunda el pánico! es temporal, y si les comprendemos y no malinterpretamos estos comportamientos todo será más fácil.

El otoño es una época de recogimiento. Dejamos la energía expansiva del verano para dar paso a una energía más contractiva, preludio de la quietud del invierno. Nos invita a estar más recluidos, a ir hacia el interior físicamente y psicológicamente, y a nutrirnos con alimentos que nos ayuden a mantener el calor interno. Es un buen momento para bajar el ritmo, dormir más horas y hacer introspección. Ver qué queremos mantener en nuestras vidas y de qué nos queremos desprender.

Este proceso de mirar hacia dentro va acompañado de una cierta nostalgia, muy sutil y natural, que nos acompañará hasta la siguiente estación, no pasa nada, pero si en este acto de mirarnos hay una incoherencia entre lo que realmente somos y lo que hacemos entonces podemos sentir una tristeza más profunda, angustia o insatisfacción. Si fuera el caso, sería una señal para hacer un trabajo personal y recuperar la coherencia entre lo interno y lo externo.

También es una época de transformación, de limpieza de los excesos del verano para más adelante volver a renacer con una energía renovada.

Y en todos estos procesos la alimentación puede ser nuestra aliada. Tenemos la gran suerte de que la naturaleza nos ofrece los mejores alimentos en cada época del año para mantener el equilibrio físico y emocional. Nos regalará los maravillosos colores y sabores de los ajos, cebollas, calabazas, boniatos, legumbres, coles, castañas, avellanas, granadas, setas, jengibre, canela, tomillo, romero…

También debemos tener en cuenta la forma de cocinar los alimentos, priorizando las cocciones al vapor, los hervidos, los estofados o las cocciones largas y a temperatura media para concentrar el calor, y reducir los platos crudos que nos pueden enfriar y expandir.

Os dejo esta otoñal receta. Espero que os guste.

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CREMA DE CEBOLLA Y BONIATO

35 min

30 min

1 l

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Ingredientes

- 2 cebollas grandes

- 3 ajos

- 1/4 de boniato (si os gusta más dulce podéis poner la mitad)

- 1 l de caldo base de huesos (o de verduras)

- 1 rama de tomillo seco

- sal marina

- 1/2 c.c. pimentón rojo dulce

- aceite de oliva virgen extra

Pasos

    1. Cortar la cebolla en medias lunas y sofreír 5 minutos en una olla con un poco de aceite de oliva.

    2. Añadir el ajo laminado y remover para que no se queme. Cocinar unos 4 minutos más.

    3. Poner el boniato previamente cortado en láminas y la rama de tomillo y cocer todo junto unos 5 minutos.

    4. Añadir la cucharadita de pimentón rojo y la sal, y remover un par de minutos con la precaución de que no se queme el pimentón porque le daría un sabor amargo al plato.

    5. Cubrir con el caldo y llevar a ebullición tapado unos 10 minutos para que se integren bien todos los sabores. El boniato tiene que estar blandito.

    6. Triturar con un procesador de alimentos potente y rectificar de sal si fuera necesario.

Tips

    - *Otra opción que a mi personalmente me gusta mucho, es asar un par de moniatos al horno con la piel para tenerlos durante la semana como acompañamiento de algunos platos o para añadirlos a las cremas. Dependiendo de si las cremas os gustan más o menos dulces le pondréis más o menos cantidad de boniato pero con precaución porque ya os anticipo que endulza mucho.

    - El horno os permitirá realizar un tipo de cocción muy respetuosa (si no lo ponéis a temperaturas excesivamente altas, evidentemente) y da un sabor a asado a los alimentos muy otoñal.

    - Recordad que si dejáis refrigerar el boniato en la nevera su almidón se convertirá en un prebiótico ideal para vuestras bacterias intestinales.