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CREMA DE CALABAZA, TOMILLO Y JENGIBRE

CREMA DE CALABAZA, TOMILLO Y JENGIBRE

Empiezan a bajar las temperaturas y con ellas nos llega uno de los tesoros del otoño: la calabaza. Una gran aliada para esta época del año. Saciante, relajante y reconfortante. Rica en antioxidantes, con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. Entre estos antioxidantes destaco los betacarotenos que le dan el tono anaranjado y neutralizan los radicales libres, evitando el envejecimiento de nuestras células. Estos betacarotenos se pueden transformar en vitamina A en el cuerpo, ayudándonos a mantener la vista y la piel saludables. Muy hidratante por su elevado contenido de agua y en menor cantidad de hidratos de carbono y proteínas. Nutre nuestro sistema inmune, mucosas, la vista, la piel y calienta el cuerpo. Ya veis, otro regalo que nos da la naturaleza para mantener los resfriados y virus lejos e hidratar todos nuestros órganos en épocas de frío.

Además, tenéis que saber que su sabor dulce os ayudará a saciar las ganas de comer otros dulces menos sanos, regula la glucosa en sangre. Por este motivo es muy recomendable tomarla en situaciones de estrés, en las que el cortisol sube, la dopamina baja y nos volcamos en los dulces para compensar.
Quiero mencionar también sus semillas: ¡las pipas de calabaza! que en esta receta las utilizaremos para darle un toque crujiente a la crema. Son ricas en ácidos grasos omega 3 y vitamina B3 y B6 que relajan el sistema nervioso y ayudan a eliminar parásitos intestinales. De hecho, si tostáis ligeramente estas semillas y las conserváis en tarros de cristal las podréis añadir a vuestras ensaladas, porridge, batidos, cómo tentempié etc. En casa siempre tengo un tarro lleno.

En la receta que os escribo a continuación veréis que le añado unas almendras tostadas que aportaran untuosidad a la crema, un plus de proteínas, grasas saludables y también os dará una energía estable muy adecuada para tomar al mediodía.

Si en cambio quisierais tomar la crema por la noche os recomiendo sustituir las almendras por 1 o 2 puñados de copos de avena. Los tendréis que añadir cuando el agua o el caldo empiece a hervir y cocinar con el resto de los ingredientes. La avena aumentará el poder saciante, relajante y la temperatura corporal.

También le añado jengibre para aumentar el calor corporal y a tener las vías respiratorias despejadas.

¡Buen provecho y espero que la disfrutéis!

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CREMA DE CALABAZA, TOMILLO Y JENGIBRE

25 min

20 min

1,5 l

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Ingredientes

- 1 calabaza violín con piel (eco)

- 1 zanahoria

- 1 cebolla

- 1 puñado de almendras crudas o ligeramente tostadas

- 1. c.p. miso (el que más os guste)

- agua mineral o caldo de verduras, de pollo o de huesos

- 1 diente de ajo

- 1 c.p. rasa de sal marina

- aceite de oliva virgen extra

- ramita de tomillo fresco o seco

- un dedal de jengibre fresco

- sésamo tostado y molido o gomasio

Pasos

    1. Poner en remojo las almendras crudas, la noche anterior, para activarlas y eliminar los antinutrientes. Si están ligeramente tostadas no será necesario el remojo.

    2. Sofreír la cebolla cortada en medias lunas en una olla con un poco de aceite y pasados 3-4 minutos incorporar el ajo laminado, remover 3 minutos más y tapar.

    3. Cuando la cebolla esté transparente, incorporar la calabaza y la zanahoria peladas y cortadas, el jengibre, el tomillo, la sal y sofreír tapado unos 5 minutos.

    4. Cubrir todo con caldo o agua y hervir tapado unos 4 minutos hasta que veáis que la calabaza esté cocida.

    5. Retirar del fuego, añadir las almendras y 1 c.p. de miso.

    6. Sacar el dedal de jengibre, la rama de tomillo y triturar todo con una batidora potente. (Para los más valientes podéis triturar también el jengibre entero o una parte).

    7. Rectificar de sal al final.

    8. Servir la crema con el sésamo molido por encima.

Tips

    - Si le queréis dar un toque crujiente, le podéis poner pipas de girasol o calabaza tostadas por encima.

    - También podéis hacer la crema con todas las verduras asadas al horno. La verdad es que la calabaza asada queda especialmente sabrosa. Además así también es más fácil de pelar e incluso si es ecológica y si tenéis un robot de cocina potente la podéis triturar con la piel. ¡Esto sí que aprovechamiento!