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CREMA DE BRÓCOLI Y BONIATO CON REBOZUELOS Y NÍSCALOS

CREMA DE BRÓCOLI Y BONIATO CON REBOZUELOS Y NÍSCALOS

¿Qué nos pasa con el brócoli? A menudo algunos padres me comentan que no hay forma de que sus hijos lo coman y casi con vergüenza y en voz baja reconocen que a ellos también les cuesta un poco.

Es verdad que el brócoli es una verdura que no deja indiferente a nadie, tiene defensores y detractores a partes iguales. A lo mejor es por su peculiar olor al cocinarlo, por su textura o por su sabor, pero lo que está claro, es que es una verdura muy interesante nutricionalmente porque es rica en fibra y tiene una alta densidad nutricional, es decir, tiene muchos nutrientes en poca cantidad de alimento (vitamina C, vitaminas del grupo B, calcio, hierro, azufre, propiedades anticancerígenas etc.). Y según cómo lo cocinemos el resultado final será muy diferente. Por ejemplo si lo salteamos con ajo y un hilo de aceite y controlando la cocción para que quede al dente, su olor y textura no tendrá nada que ver con un brócoli muy hervido.

A la hora de cocinar todas las verduras hemos de abrirnos a otras cocciones además del hervido. Es verdad que la costumbre y falta de tiempo nos lleva a tirar de lo conocido, pero por suerte tenemos muchas alternativas muy placenteras. Podemos hacer un brócoli ligeramente hervido y gratinado con un buen queso de cabra o con frutos secos o saltearlo cortado bien pequeño y con dukkah espolvoreado por encima o como base de una pizza o dentro de una salsa pesto o como relleno de una tarta salada... La verdad es que tenemos un montón de posibilidades, muchas de ellas riquísimas, pero hemos de entrar en la cocina y experimentar con nuevas cocciones que nos hagan disfrutar. Así de simple. ¡No tenemos que renunciar al brócoli!

Aquí os dejo un ejemplo de ello por si os sirve de inspiración: una crema de brócoli y boniato con níscalos y rebozuelos salteados. El dulzor del boniato equilibra el sabor del brócoli, además de que nos ayudará a reducir el deseo por el dulce de ultraprocesados y ayudaremos al cuerpo a adaptarse al otoño con alimentos de esta temporada.

Deciros también que si la crema la hacéis el día anterior a su consumo, una parte de los almidones del boniato se volverán resistentes y pasarán a ser un alimento perfecto para las bacterias intestinales. Y el hecho de poner setas salteadas en la crema, no es en vano, nos obligará a masticar la crema mejorando mucho el proceso de digestión. Porque es en la boca, con la amilasa salival, dónde empieza el proceso digestivo.


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CREMA DE BRÓCOLI Y BONIATO CON REBOZUELOS Y NÍSCALOS

30 min

20 min

4

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Ingredientes

- 1 cebolla

- 1 brócoli mediano

- 1 boniato mediano

- agua mineral (caldo de verduras o de huesos)

- 1 c.p. genmai miso

- aceite de oliva virgen extra

- mezcla de pimientas (molidas al momento)

- níscalos y rebozuelos

- gomasio (opcional)

Pasos

    1- Poner una olla al fuego con un hilo de aceite y añadir la cebolla pelada y cortada en medias lunas.

    2- Pochar con un poco de sal.

    3- Limpiar el brócoli y cortar en trozos regulares, también el tronco. Las partes más fibrosas del tronco las podéis retirar (o guardar para hacer un caldo).

    4- Cuando la cebolla esté transparente añadir el brócoli y saltear todo junto un par de minutos.

    5- Pelar el boniato y cortar en trozos regulares. Añadir a la olla, cubrir con agua o caldo y salar.

    6- Hervir con la olla tapada hasta que el boniato esté bien cocido.

    7- Limpiar las setas con cuidado, intentando no mojarlas demasiado porque perderán parte de su aroma y también porque ya contienen gran cantidad de agua.

    8- Cortar en trozos regulares y saltear en una sartén con unas gotas de aceite a fuego fuerte con la intención de sellarlas y que no desprendan agua y parte de sus nutrientes.

    9- Unos minutos antes de terminar la cocción, salpimentar y espolvorear con ajo y perejil picados. Reservar.

    10- Verter las verduras y el caldo de la olla en una batidora potente y añadir el miso. Triturar hasta conseguir una crema bien fina.

    11- Servir la crema en un bol con las setas salteada por encima. Opcionalmente podéis espolvorear la crema con un poco de gomasio.

Tips

    - Si os sobra algo de crema la podéis congelar. Os recomiendo conservarla en un tarro o botella de vidrio, pero vigilando de no llenarlo hasta arriba.

    - Las setas de la receta, tanto los níscalos (rovellons) como los rebozuelos (camagrocs), son las que tenía yo en casa porque hace un par de fines de semana fuimos a la montaña a buscar setas y tuvimos la suerte de encontrar estos regalos, de hecho encontramos tantas que una parte las cociné y congelé y otra parte las dejé secar al sol y conservé en tarros. Así disfrutaremos de ellas los próximos meses. El caso, es que podéis hacer la receta con las setas que tengáis vosotros en casa porque como la crema es muy suave, admite cualquier tipo de seta. Sea como sea, no dudéis en poner setas en vuestros platos porque al tener propiedades adaptógenas, os ayudarán a sacar el mejor rendimiento del cuerpo en situaciones de estrés, entre muchos otros beneficios.