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SEGUIMOS HABLANDO DE LOS LÍMITES

Actualizado: hace 6 días


En otros publicaciones ya he comentado que los niños necesitan unos límites y vivir unas consecuencias naturales y claras a sus comportamientos para sentirse seguros y para poder crecer y desarrollar todo su potencial. Y cuando los padres y educadores en general, somos coherentes y constantes en su aplicación, los niños aprenden a confiar con el mundo que les rodea, a interiorizar unas reglas de convivencia y de forma paralela, a ganar confianza en sí mismos. Algo necesario para desarrollar habilidades sociales como la asertividad, para desenvolverse en el mundo y sentirse realizados.


¿Y cómo podemos poner los límites? Para mí, es muy importante dejar claro que para hacerlo no es necesario mostrarnos autoritarios, ni hacer sentir miedo, ni avergonzar, ni humillar o establecer relaciones de poder, hemos de cambiar este paradigma porque daña su autoestima. Se trata más bien de cultivar otros ingredientes como el respeto, el amor, la constancia, la paciencia, la comprensión y la firmeza. Irlos poniendo en las recetas que vamos creando con nuestros hijos.


Y que quede claro que estos ingredientes no tienen nada que ver con la sobreprotección, con tratar a los niños como si estuvieran entre algodones o incluso con dejarles hacer lo que les dé la gana. No. En la educación consciente y respetuosa los límites están en el centro junto con el vínculo. Los límites tienen que cuidar, proteger y no dañar la autoestima.