logo%20montse_edited.jpg
montsepijuan_edited.png

¿LOS PADRES NO DEBERÍAMOS PEDIR PERDÓN A LOS HIJOS?

Actualizado: 17 sept



Hace poco tuve una conversación muy interesante con una abuela que con toda la buena intención del mundo me dijo: “los padres no deberíais pedir perdón a los hijos porque os desautorizáis”. Y la verdad es que la idea me hizo reflexionar mucho y a la vez me entristeció. Pensé en todos esos niños, ahora ya adultos, que fueron educados bajo esa miraba, sin haber sentido el poder sanador del perdón.


Estoy convencida de que el perdón es un valor que nos humaniza y nos permite conectar con el sufrimiento del otro. Es una oportunidad para conectar con el daño que hemos podido hacer y repararlo o incluso con el daño que nos han podido hacer y liberarnos de él. Pienso que tiene más relación con el respeto, el amor y la compasión hacia uno mismo y hacia el otro que con la autoridad.


Es verdad que a menudo requiere de un trabajo personal que no es fácil y más aún cuando el daño es muy profundo, incluso me atrevo a decir que en situaciones de mucho sufrimiento es casi imposible, pero si ponemos conciencia y nos esforzamos podemos ser unos buenos maestros del perdón para nuestros hijos.


Es un gran aprendizaje para ellos. Podemos aprovechar situaciones del día a día en las que perdemos el control para pedirles perdón, como por ejemplo cuando les gritamos, juzgamos, manipulamos o despreciamos. Eso sí, es importante hacerlo con sinceridad para que realmente les llegue, sin caer en automatismos. Es una forma de que sientan el perdón en su propia piel y lo integren. Y desde este punto les será más fácil pedir perdón o perdonar.