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LA RABIA

Actualizado: hace 5 días


La RABIA, como ya he comentado en otros posts, es una emoción intensa que normalmente cuesta de aceptar porque la interpretamos como “mala”, pero hemos de tener presente que es una emoción como cualquier otra. Es verdad que es desagradable, pero esto no significa que sea mala, de hecho ninguna emoción es buena o mala. Todas son necesarias y nos vienen a dar una información de valor que hemos de descifrar. Son como una brújula de nuestro mundo interior.


En el caso concreto de la rabia la información que esconde suele estar relacionada con la vivencia de algo injusto o con el hecho de haber o no haber hecho algo y es importante atenderla, es decir, reconocerla, sentirla, legitimarla como válida y después aprovechar su propia energía, que es potente de por sí, para realizar los cambios que deseemos.


Es necesario que aprendamos a atender las emociones para atender las de nuestros hijo y/o alumnos, sin evitarlas ni reprimirlas porque sino se quedan guardadas dentro y salen de forma brusca en un momento u otro.


¿Y qué nos pasa con la rabia de los niños?


Pocas veces aceptamos sus enfados y su rabia. En general nos incomodan y se nos hacen pesados porque no sabemos lidiar con lo propio. No se nos ha educado en inteligencia emocional y se nos ha capado la rabia que tuvimos, y recordad que lo que no se ha podido expresar persiste, dificultando mucho el acompañamiento consciente de nuestros hijos/alumnos.


Cuando actuamos desde nuestro niño reprimido y herido es difícil conectar y sostener a los otros.


Como adultos hemos de aprender a ACOMPAÑAR nuestras EMOCIONES para poder ACOMPAÑAR las de nuestros hijos/alumnos y hemos de GESTIONAR SUS COMPORTAMIENTOS dándoles alternativas más adaptativas. Sin reprimir, evitando frases del tipo:

  • !Otra vez enfadado?!

  • Si paras de pegar te compraré los cromos

  • Los niños que pegan son malos

  • Con lo bueno que pareces y mira qué enfadado te has puesto

  • Si das una patada te vas a quedar en el rincón, etc.


Cuando les amenazamos, les juzgamos y manipulamos lo que conseguimos es que se desconecten de lo que sienten y entienden que lo que sienten no es adecuado, con lo que poco a poco irán interiorizando que tienen que “callar y aguantar”. ¿Y esto es realmente lo que queremos? ¿Niños callados que en un futuro serán adultos sumisos?