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LA ALIMENTACIÓN DE NUESTROS HIJOS (P. 2)

Actualizado: 15 sept


Hemos de educar a nuestros hijos a comer productos frescos, naturales y de calidad desde el momento que empiezan con la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses – 1 año, así su paleta de sabores de base será la de los sabores naturales, no tendrán necesidad de comer procesados y también les ayudará a seguir conectados con esa parte más instintiva de regulación. Y añadiría que de forma paralela les hemos de ir enseñando a poner nombre a sus estados emocionales para ir diferenciando el hambre emocional del hambre físico. Y cuanto antes empecemos con todo ello mejor, porque os aseguro que es mucho más difícil (aunque no imposible) cambiar los hábitos de un adolescente que de un niño de 2 años.


Otras causas que creo que también influyen en el aumento del sobrepeso son la falta de criterio nutricional, tanto por déficit como por exceso de información o también por la falta de planificación. Estos factores nos llevan inevitablemente a cocinar muy poco y muchas veces a comer mal y a seguir lo que nos marcan las tendencias publicitarias.


Si no nos organizamos para hacer la compra, cocinar y planificar con conocimiento nuestro menú semanal es muy probable que consumamos más procesados y comidas ya preparadas de mala calidad que no nos convienen.


Si durante la semana tenéis poco tiempo, os recomiendo hacer tuppers con alimentos primarios cocinados el fin de semana y dejarlos en la nevera para tenerlos a vuestra disposición en cualquier momento (cereales, legumbres, verduras estofadas, cremas de verduras…), haciendo el método del Batch cooking por ejemplo. De esta manera, siempre tendréis una buena alternativa. Sí, sí, requiere de tiempo, pero es un tiempo que invertís en vuestra salud y la de vuestros hijos. Y eso también es quererse y querer.


Por lo que se refiere al criterio nutricional, me gustaría empezar diciendo que muchos padres creen (y yo me lo creí en su día) que la comida que está en las estanterías de los supermercados e incluso farmacias (papillas de cereales, potitos etc.) es buena y de calidad, y en muchos casos no es exactamente así. La publicidad con sus sutiles estrategias de comunicación ya se encarga de hacérnoslo creer, pero la realidad es muy distinta.


Os invito a que paseéis un día por la sección de galletas, cereales y bollería de un supermercado y veréis que hay bastantes productos, sobre todo los destinados a la población infantil, que los publicitan casi como un súper alimento porque están enriquecidos con vitaminas y minerales. Y así van comprando nuestras conciencias, casi elevando estos productos a alimentos-medicamento necesarios para el desarrollo de nuestros hijos. Y muchos de estos productos están cargados de azúcares simples, harinas refinadas y grasas de mala calidad, que como han pasado por un proceso de transformación en el que han perdido buena parte de sus nutrientes, a la industria no le queda otra que enriquecerlos con vitaminas y minerales, encareciendo así el producto. Un sinsentido.


Con lo explicado hasta el momento no estoy diciendo que los procesados de mala calidad se tengan que elevar al estatus del cianuro, más bien quiero dar a entender que no deberían ser, como ocurre hoy en día, la base de los desayunos y meriendas de niños y adultos, sino una excepción, porque no nutren e incluso perjudican. Hemos de enseñar a nuestros hijos que los procesados y refinados los podemos tomar puntualmente (en un viaje, una fiesta etc.).


Siguiendo con el tema de los procesados y refinados deciros también que cuando la industria añade determinados nutrientes químicos para enriquecer el producto su asimilación no es la misma que la asimilación de los nutrientes naturalmente presentes en un alimento, porque los alimentos primarios ya tienen la combinación, estructura y cantidad adecuada de nutrientes para ser digeridos y asimilados con facilidad por nuestro cuerpo.



Además, también hemos de tener presente que para asimilar los azúcares simples de muchos de los procesados (añadidos y/o presentes a través de la hidrolización del alimento por ejemplo, como es el caso de bastantes papillas infantiles) el cuerpo necesitará las reservas de vitaminas y minerales que tenemos en nuestros órganos. O sea, que con estos productos además de nutrirnos muy poco perdemos nutrientes.


¡Dato importante! Según Justicia Alimentaria Global más de un 75% del azúcar que consumimos hoy en día es “invisible”, está en embutidos, panes de molde, salsas, conservas etc. Y en España, el consumo medio de azúcar por niño es de ¡22 terrones de azúcar al día!


Ya para terminar quiero remarcar la importancia de comprar ecológico, de temporada y variado, en la medida que se pueda, sobre todo los alimentos de origen animal (carne y derivados, yogures, mantequilla etc.) porque acumulan los tóxicos en sus grasas. En estas etapas tempranas es especialmente importante porque los órganos de los más pequeños aún están en formación y son más vulnerables a estas sustancias tóxicas. Desgraciadamente, en la actualidad aún hay muchos productos de la agricultura convencional que contienen pesticidas, funguicidas y sustancias químicas bioacumulables que son tóxicas y que no sabemos muy bien los efectos nocivos que pueden tener en el organismo. Entonces si los podemos evitar mejor.