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ES RESPONSABILIDAD DE LOS ADULTOS PROTEGER A LOS NIÑOS DE LAS PANTALLAS



Esta semana he tenido la oportunidad de acompañar a un niño durante una parte de su jornada escolar y para mi sorpresa, he visto que en el patio de la escuela, los niños a partir de los 12 años juegan al Squid game o Juego del calamar. No estoy muy al día sobre las novedades de series, juegos tecnológicos y películas, pero al ver la repercusión de esta serie he decidido informarme.


A continuación os dejo las conclusiones a las que he llegado:


  • Está recomendada para mayores de 16 años por su contenido violento y por la ausencia de valores como el perdón, la piedad o la gratitud.

  • La neurociencia ha demostrado que entrar en contacto con imágenes de violencia (explícita o implícita) en edades tempranas tiene una afectación en el desarrollo mental y emocional. Según la neuropediatra Carina Castro @carinacastrofumeronp, a largo plazo, las áreas prefrontales del cerebro relacionadas con el autocontrol y la autorregulación de las emociones, sufren anomalías anatómicas.

  • Cuando el psiquismo de un niño o un adolescente no está suficientemente maduro el contenido violento, tanto visual como auditivo, se puede vivir como un trauma. El cerebro no tiene suficientes recursos para asimilar las imágenes violentas y se quedan grabadas en mente, repitiéndose por la noche o ante estímulos similares como una estrategia natural para elaborarlas, generando así malestar recurrente, despertares nocturnos, sensación de vulnerabilidad, tristeza, rabia, irritabilidad, somatizaciones etc.

  • Cuando la exposición a este tipo de contenido es alta, tanto los niños como los adolescentes acaban normalizando la violencia, se vuelven insensibles al sufrimiento del otro y con el tiempo necesitan estímulos cada vez más violentos para poder sentir. Se produce como un efecto de “anestesia emocional”. Como esta consecuencia se manifiesta lentamente, los adultos podemos tener la falsa sensación de que las pantallas no afectan, pero la realidad es que van haciendo mella en la salud psicológica de nuestros hijos.

  • El tiempo dedicado a las pantallas es cada vez más alto y hace que los niños dediquen menos tiempo y tengan menos interés por cosas reales como leer, jugar, hacer deporte, pasear etc.


Como adultos responsables del desarrollo saludable de nuestros hijos, hemos de intentar que en casa no tengan acceso a este tipo de juegos, series, películas y en general contenido violento antes de la edad recomendada. Y controlar el tiempo de exposición incluso cuando tengan la edad recomendada.


Por suerte, hoy en día tenemos muchas alternativas interesantes a nuestra disposición y debemos buscarlas para tenerlas a mano. Por último, es importantísimo hablar mucho con ellos para que sean conocedores de los posibles efectos nocivos. Entiendo que a según qué edades es difícil prohibir, pero sí que podemos informar e dialogar.