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1. DÍAS DE ADAPTACIÓN ESCOLAR

Actualizado: hace 6 días




Un año más estamos ante un nuevo curso escolar con su correspondiente período de adaptación. Y esto no es fácil, ni para los bebés/niños, ni para los padres, ni tampoco para los maestros. Pero dependiendo de algunos factores que expongo a continuación, este período puede ser más o menos llevadero:

  • La situación familiar. Si los padres pueden y/o desean acompañar al niño en la adaptación o si hay otro miembro de la familia que puede y/o quiere hacerlo.

  • La línea pedagógica de la escuela. Hay escuelas que hacen adaptaciones completas y dejan entrar a los padres en el aula para acompañar a sus hijos durante el tiempo que necesiten. Otras que en cambio limitan el tiempo a unos pocos días o semanas y otras que prefieren que el niño se adapte sin ningún referente como apoyo.

  • El carácter del hijo. Si es más o menos extrovertido, seguro, sensible, del tipo de apego que haya establecido con sus padres etc.


Todos estos factores pueden influir y debemos ser conscientes de ello.


De hecho, hoy en día la realidad nos demuestra que hay tantas combinaciones de factores como tipos de familias, escuelas y niños. Y por eso, en cualquier caso será necesario individualizar, partir de la situación personal y única de cada niño para poderlo acompañar de la mejor manera posible.


Entonces, dicho esto y teniendo en cuenta también el sentimiento de vulnerabilidad que muchos sienten en este período, hay algo muy importante que podemos hacer para acompañar a los niños de forma respetuosa, poner nuestra atención en SUS NECESIDADES.


Cuando entendemos lo que les pasa y conectamos con sus necesidades les damos a entender que nos importan y es esta conexión la que les dará la fuerza para abrirse al mundo desde su esencia y su poder personal.


Aquí os dejo algunas pautas más específicas:

  • La escuela debería ser una prolongación de la familia. Dos contextos vinculados con un objetivo común: acompañar a los niños a conectar con lo que es esencial y único en cada uno de ellos y a desarrollar todo su potencial en un ambiente de seguridad, respeto y amor. No tiene porqué haber una ruptura entre ellos o ser espacios casi desconectados todo lo contrario, hemos de trabajar para mantener una buena comunicación y colaboración mutua. Cuando los niños sienten esta vinculación les es más fácil explorar el nuevo entorno con seguridad.

  • La adaptación requiere de un acompañamiento emocional del adulto. Sin prisas y dejando las expectativas a un lado para poder ver sus necesidades reales. Es importante respetar sus tiempos y validar las emociones que vayan sintiendo, poniéndoles nombre y aceptándolas sin juzgar, menospreciar o castigar. No se pueden desvincular los aprendizajes curriculares de la dimensión emocional.

  • Tirar de rutinas para que se sientan más seguros.

  • Reorganizar horarios para que puedan descansar bien.

  • Programar actividades relajantes por las tardes y con momentos de conexión con los adultos de referencia.

  • Muchas dosis de comprensión, empatía y confianza.

  • Tener presente que los niños no siempre nos van a mostrar su malestar llorando. Lo pueden hacer de muchas otras formas, mostrándose irritables, más nerviosos, con rabietas, regresiones, somatizando, con despertares nocturnos etc. y hemos de estar atentos para poder acogerlo.

  • Como estos momentos también pueden ser difíciles de sostener para los adultos, es importante encontrar momentos de autocuidado. Solamente desde este punto podremos estar centrados y transmitir calma.

Cuando entendemos lo que les pasa y conectamos con sus necesidades, les damos a entender que nos importan y es esta conexión la que les dará la fuerza para abrirse al mundo desde su esencia y su poder personal.


¡Buena adaptación para todos, pequeños y mayores!