logo%20montse_edited.jpg
montsepijuan_edited.png

CUÁNTA MÁS RABIA SIENTE UN NIÑO, MÁS AMOR NECESITA

Actualizado: 17 sept



La rabia, de entre todas las emociones, es una de las más intensas y a pesar de que es normal sentirla porque es una emoción tan lícita como cualquier otra, nos incomoda, hasta el punto que intentamos taparla o negarla. Y es normal porque nos han educado bajo la premisa de que no es adecuado expresarla, pero de esta forma tampoco vemos el mensaje que nos trae. Porque sí, hay un mensaje detrás, muchas veces tristeza o incluso algún miedo que espera ser reconocido.


Todas las emociones nos dan un información sobre nosotros mismos que espera ser reconocida y atendida, por eso es tan importante parar y conectar con el cuerpo que es el medio a través del cual se expresan e ir tomando conciencia. Así estaremos más conectados con nosotros mismos y nos será más fácil relacionarnos de una forma saludable.


Como os decía, la rabia no es agradable de sentir porque es muy potente pero, a pesar de ello, si somos capaces de canalizarla podemos aprovechar su fuerza para transformar una situación que no nos gusta en algo bueno y también nos sirve de barómetro para proteger nuestra integridad física o psicológica. Si la escuchamos nos protegerá de agresiones y injusticias.


Teniendo en cuenta esto, cuando los niños reaccionan con mucha rabia no les hemos de capar, es mejor reconocer esa emoción poniéndole nombre y dejando que la expresen enseñándoles formes asertivas para que así la puedan liberar. Si la rabia es tan intensa que les desborda y hay riesgo de que se agredan a ellos mismos o a otros, es muy importante poner límites claros evitando ser agresivos, sin juzgar ni menospreciar.


Cuando reaccionamos con agresividad lo que conseguimos es perpetuar la rabia o incluso aumentarla. No se puede apagar la rabia con más rabia, sino con todo lo contrario: amor, empatía y comprensión.