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ALIMENTACIÓN SALUDABLE (P. 2)

Actualizado: 6 sept 2021


Siguiendo con el hilo del anterior escrito, me gustaría decir que soy consciente de que hoy en día es difícil encontrar tiempo para cocinar, pero si queremos llevar un tipo de alimentación más saludable será importante priorizar y dedicarle un tiempo mínimo. Sí, sí y sí. En algún momento tendremos que entrar en la cocina y al contrario de lo que muchos pensáis puede ser muy enriquecedor. No hace falta estar horas y horas entre ollas y sartenes, se trata más bien de organizarse, planificar menús semanales, hacer una lista de la compra adaptada a vuestras necesidades y tener una despensa bien organizada. Así tendréis la mitad del trabajo hecho y seréis mucho más efectivos cuando encendáis los fogones.


Probarlo un día del fin de semana que tengáis más tiempo, ir al mercado, podéis desayunar en él mientras pensáis en un menú semanal y hacéis la lista de la compra, pasead tranquilamente, empaparos de su ambiente, familiarizaros con las paradas y una vez en casa empezar a experimentar con los alimentos, probablemente os sorprenderán los resultados y lo mejor es que ya habréis puesto el primer paso en esto del alimentarse saludablemente.


¡Ir más al mercado y no tanto al supermercado! Es donde encontraréis más alimentos primarios, los que el cuerpo necesita.


También me gustaría deciros que todos los que quieran empezar a cuidarse, pero que no lo han hecho anteriormente, inevitablemente deberán realizar cambios y en general esto implica superar resistencias del cuerpo y de la mente. Durante un tiempo tendrán que recorrer al deseo profundo de cambio, a la voluntad y a la responsabilidad (con uno mismo y también con los otros y el entorno). Una voluntad y responsabilidad que si parte de la motivación por cuidarse y quererse no implicará un sobresfuerzo. Y si sois constantes, en poco tiempo los beneficios llegarán y cuando el cuerpo los reconozca ya no habrá marcha atrás.


Si no tenéis ninguna enfermedad no es necesario, ni bueno desgastaros haciendo dietas muy restrictivas y radicales que sólo generarán frustración y efectos rebote. Es mejor ir cambiando los hábitos poco a poco, adoptando aquellos que sean más saludables para cada uno y hacerlo progresivamente, dando pasos pequeños, así la sensación de logro será más inmediata. No recomiendo poner nuevos objetivos hasta que los propuestos no los tengáis bien interiorizados. Por ejemplo: si el objetivo fuera eliminar los azúcares, primero los podéis sustituir por azúcares que no estén tan procesados tipo panela, azúcar de coco, miel de calidad o dátiles, pasas, plátano… y más adelante ir reduciendo cualquier tipo de azúcar en el café, en los embutidos, en el pan, en las salsas etc., y así ir generalizando hasta llegar a tomar muy poco o sólo en ocasiones especiales.


Así, de forma natural, el cuerpo se irá resintonizando y la mente reseteará los nuevos hábitos como placenteros. Aquí está una de las claves del éxito. Cuando el cuerpo memoriza que algo le sienta bien pasa a ser deseable para nuestra mente y quiere más. Empezaremos a dar estabilidad al cambio y ganaremos salud, belleza y energía. Si por el contrario no consiguierais mantener los nuevos hábitos se tendría que ver más detalladamente qué pensamientos o emociones están obstaculizando el cambio para trabajarlos.


Pensar que llevar una alimentación saludable parte del respeto a uno mismo, del cuidarse y quererse, y por eso siempre se tendrán que tener en cuenta los factores psicológicos: cómo nos sentimos, qué pensamos, nuestra autoestima y también nuestro estilo de vida.


Durante los inicios a una alimentación saludable os recomiendo que tengáis la siguiente frase de compañera, es del chef ayurveda Arturo Castillo y a mí, personalmente, me parece muy inspiradora:


“Recuerda diferenciar lo que te apetece de lo que mereces”.