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ACOMPAÑAR EL SENTIR DE LOS NIÑOS EN EL PERÍODO DE ADAPTACIÓN ESCOLAR


Algunas escuelas no quieren hacer la adaptación escolar porque les parece injusto que algunos niños vayan acompañados por uno de sus padres o referente y que otros no. Lo entienden como una cuestión de desigualdad social, pero según mi opinión, es un planteamiento hecho desde la lógica del adulto y no desde las necesidades reales de los bebés y de los niños. Porque a edades muy tempranas no tienen la capacidad de compararse con sus compañeros ni la de pensar que “los niños acompañados tienen más suerte o son más queridos”.


Recordar que de 0 a 6 años (pero sobre todo de 0 a 3) están en el sentir. No pueden hacer grandes razonamientos y sienten intensamente lo que viven porque aún no tienen la capacidad de autorregularse. Precisamente necesitan de un adulto empático que les acoja con amor y que les acompañe haciéndoles sentir seguros para poderlo hacer. Necesitan unos brazos que los contengan, la presencia cálida de un adulto que los comprenda y los acoja. Si esto lo pueden recibir de una figura de referencia les ayudará mucho, pero si no puede ser porque la situación familiar no lo permite, pues entonces lo tienen que recibir del profesorado.


Cuando les ayudamos en este sentido, poco a poco van aprendiendo a confiar en la vida, a conectar con sus emociones y a regular sus comportamientos. Y lo harán paso a paso y a lo largo de muchos años ya que se trata de un proceso.


No tiene sentido dejarlos llorar desconsoladamente y pensar que en algún momento ya se regularán solos porque simplemente no pueden.


Cuando reciben un trato irrespetuoso, en algún momento está claro que pararán de llorar, pero lo harán por agotamiento. Se irán desconectando de sus emociones porque intuyen que no son adecuadas y se las guardarán dentro. Y ya sabéis que lo que no se expresa se queda encapsulado en el cuerpo y por eso, muchos niños tienen regresiones, dejan de controlar los esfínteres, están más tristes, tienen más enfados, se despiertan angustiados por la noche etc. Es una forma de expresar e integrar lo vivido.


Bajemos las expectativas y aumentemos la empatía.


Ánimo a todo el profesorado y a todos padres que estáis acompañando a los niños en este período tan delicado. Gracias a todos los que lo estáis haciendo con respeto y teniendo en cuenta las necesidades de los más pequeños, estáis haciendo un trabajo impagable. Y os doy las gracias porque para mí, también es una cuestión social.


¡Seguimos!