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ACOGER LAS REACCIONES QUE DERIVAN DE LOS LÍMITES

Actualizado: 18 sept


Siguiendo con el hilo del escrito anterior sobre los límites deciros que es tan importante poner límites que protejan y cuiden como acompañar las reacciones que se derivan.


Por ejemplo, cuando les decimos a nuestros hijos que tienen que parar de jugar porque tenemos que ir al supermercado o que tienen que salir de la bañera porque la cena ya está lista, pueden sentir frustración, fastidio o rabia. Y es normal porque les cuesta mucho dejar lo que están haciendo y más aún si les gusta, ya que viven en el presente, y lo hacen desde su YO, sin ver los deseos y necesidades del otro. Su cerebro no está suficientemente desarrollado para regular la intensidad de sus emociones y racionalizarlas, ni para entender nuestros argumentos.


Entonces, no tiene sentido esperar que reaccionen a nuestros límites con una sonrisa, que los entiendan ni sobrerreaccionar con juicios, menosprecios o castigos. En cambio, sí podemos ACOGER sus reacciones, conectando con lo que sienten, empatizando con su malestar y poniendo palabras para validarlo como por ejemplo: “cariño, estás furioso porque no quieres salir de la bañera, veo que te lo estás pasando muy bien, pero no podemos esperar más. Yo te ayudo y vamos todos a cenar”. Será a partir de esa conexión del sentirse comprendido y no desde la confrontación que bajarán la intensidad de sus emociones y estarán más receptivos a lo que les digamos.


Cuando acompañamos las emociones de una forma empática y respetuosa les estamos ayudando a desarrollar su inteligencia emocional y a que más adelante puedan acompañarse a sí mismos.