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2. MÁS SOBRE LA ADAPTACIÓN ESCOLAR

Actualizado: hace 6 días




Llevamos unas cuantas semanas de adaptación escolar y aunque hay muchos niños que se han adaptado sin ninguna dificultad también hay otros que aún se sienten inseguros y les puede costar un poco más. Sea cual sea vuestro caso, deciros que las dos situaciones son normales porque un proceso de adaptación como ya indica el nombre, requiere de un proceso, de un tiempo que puede ser más o menos largo y de una evolución que no acostumbra a ser lineal, más bien con altibajos.


Es importante tenerlo presente porque con este marco nos será más fácil de acompañar el malestar de nuestros hijos de una forma asertiva y respetuosa, y nos ayudará a evitar malas interpretaciones de sus comportamientos como: “mi hijo no es muy inteligente”, “está llorando por capricho”, “me pide brazos todo el día le he consentido demasiado”, ”mi hijo no es valiente”, “no es muy espabilado“, “me está tomando el pelo” etc.


A edades tempranas, no hay la intención de faltar al respeto, de manipular, de subirse a la chepa… son pura emoción, se expresan y reaccionan tal y como sienten, sin filtros y con mucho instinto. No es hasta los 3 años aproximadamente que su cerebro se ha desarrollado suficiente como para tener un razonamiento un poco más elaborado, pero incluso así sus pensamientos siguen siendo bastante primitivos.


Entonces, si vemos que nuestro hijo o alumno aún está adaptándose al ambiente escolar, le tendremos que dar todo nuestro apoyo y confiar en sus capacidades. Conectar con ÉL porque solamente así entenderemos cómo se siente, conectar con su emoción (tristeza, miedo, rabia, angustia…) para validarla, mostrarle nuestra comprensión y decirle con firmeza y amor qué es lo esperamos de él una vez se haya calmado. Y si su malestar nos incomoda, que es muy probable que pase, nos tendremos que plantear qué es lo que nos remueve para más tarde poderlo trabajar y no proyectarlo. Así no mezclaremos lo nuestro con lo suyo.


Los niños necesitan de unos adultos centrados y equilibrados que les sostengan con comprensión, amor y respeto.


Acompañemos a los niños de verdad, tal y como ellos lo necesitan. ¡Adelante!